miércoles, 14 de marzo de 2018
jueves, 15 de febrero de 2018
Feria del Libro de La Serena, 2018
XXXIII Feria del Libro La Serena 2018.
"Ni una palabra menos, la Literatura es Mujer"
Presentación novela infantil-juvenil: "La Constelación de la Serpiente", de Lila Calderón, Ediciones del Gato.
Muchas gracias a todos quienes nos acompañaron en la presentación del libro. Fue un hermoso encuentro donde nos unimos en el juego interactivo, el diálogo y el amor, en un mundo donde todos podemos ser amigos, valorar la vida y la creación. Y pudimos relacionarnos amorosamente con la Serpiente, que contó su historia y respondió las preguntas sobre su mirada del mundo. Gracias también al poeta serenense Kundalini, que aceptó el desafío y se unió activamente a la performance.
Performance de la Serpiente.
Registro fotográfico.
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miércoles, 31 de enero de 2018
martes, 23 de enero de 2018
lunes, 22 de enero de 2018
Presentación de Antología Poética de Alfonso Calderón
Alfonso Calderón Squadritto (1930-2009): aproximación bio-bibliográfica
Presentación de la Antología Poética de Alfonso Calderón
Por Gustavo Barrera Calderón
Si para resumir hubiera que rescatar sólo una característica dentro de la vida y obra de Alfonso Calderón, ésta sería la memoria. Su tránsito por diferentes géneros literarios como la poesía, la novela, la crónica, el ensayo o los diarios, sin contar las múltiples antologías y prólogos a su haber, no es otra cosa que asignar una forma o una diferente aproximación al esfuerzo por preservar y compartir la memoria. Y en su caso, al hablar de la memoria, no estamos evocando un concepto abstracto, sino al contrario, nos encontramos frente al más completo, complejo y exhaustivo registro basado en la observación de todo cuanto estuviera al alcance de una mente aguda, inquieta e infatigable. Ningún detalle quedaba sin ser notado, ningún tema ajeno. En sus registros, fragmentos de su paso por el mundo, no estuvieron ajenos el cine, el fútbol, la música, las costumbres, la política, la historia, la filosofía o las artes visuales, girando siempre en torno a la literatura, el lugar donde a temprana edad ancló su centro.
Nació el 21 de noviembre de 1930 en San Fernando y, por las asignaciones laborales del padre como funcionario de la Empresa de Agua Potable, se trasladó por varias ciudades, entre ellas San Antonio, Valparaíso, Lautaro y Lota. Estudió en Los Ángeles, ciudad a la que dedicó dos de sus poemarios, “Santa María de los Ángeles”, publicada en 2000 y “Regreso a Santa María de los Ángeles”, un año más tarde. Luego continuó sus estudios en Temuco, donde en 1949 inauguró su producción literaria con un poemario, “Primer consejo a los arcángeles del viento”, publicado con la venta de suscripciones, además de la totalidad de sus escasos ahorros. El libo abre con una cita de Vicente Huidobro: “Por qué llorar/ La vida consiste en pensar en la muerte/ En quedarse quieto/ Para sentir una lágrima que va naciendo en el corazón”. En Santiago, luego de su paso por el Internado Barros Arana, siguió estudios superiores en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, y se tituló como profesor de castellano, mientras la versión que daba a sus padres era que estudiaba Derecho.
A un año de titularse asumió como profesor en el Liceo de Hombres de La Serena y comenzó su ejercicio periodístico en El Día, El Serenense y La Serena. Publicó en los talleres de El Día los poemarios “El país jubiloso”, “La tempestad” y “Los cielos interiores”. Con este último libro, en 1962, obtuvo el Premio Gabriela Mistral de la Municipalidad de Santiago y completó una primera etapa en su trabajo poético que le valió, con posterioridad, ser considerado como integrante de la generación literaria de 1950. Era una época en la que compartió convergencias y cercanías con Miguel Arteche, Jorge Teillier y Enrique Lihn. En el plano personal, finalizaba esa década como padre de tres hijas, Teresa, Lila y Cecilia, herederas de su legado literario.
Luego de trasladarse a Santiago, en 1965, se incorporó al equipo de revista Ercilla como comentarista de libros. En estos años desarrolló su trabajo como antologador y se concentró en la difusión y el rescate de obras de autores chilenos. Como asesor editorial de Zig-Zag emprendió la tarea de contactar y convencer al ermitaño Joaquín Edwards Bello de publicar las crónicas escritas para La Nación, y que Calderón leyó con especial interés durante su infancia y juventud. Luego de un inicial rechazo, y ante la insistencia de su admirador, Edwards Bello accedió y surgió una amistad a la que debemos el conocimiento de este importante autor que retrató la realidad chilena de principios del siglo XX. Alfonso Calderón puso tanto entusiasmo en promover la obra de autores que de otra manera hubieran quedado en el olvido, como el entusiasmo puesto en su propia obra. Entre estos autores se encuentran Augusto D’Halmar, Teófilo Cid, Ricardo Latcham, Martín Cerda y Alone.
En 1970 publicó su única novela, “Toca esa rumba don Azpiazu” y al año siguiente se sumó al proyecto de la Editora Nacional Quimantú. Uno de sus más emblemáticos trabajos como investigador y ensayista, “Cuando Chile cumplió 100 años”, formó parte de la serie “Nosotros los chilenos” en 1973. El golpe militar sorprendió a Calderón comprometido con la Unidad Popular, sin embargo, gracias a su prestigio y reconocimiento público pudo continuar su trabajo como editor y trabajó en revistas contrarias al régimen como Apsi y Hoy. En el ámbito académico, abandonó las escuelas de periodismo de la Universidad de Chile y de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde era director, cuando éstas fueron intervenidas por los militares.
En los años posteriores inició una segunda etapa en su obra poética con los libros publicados por Nascimento, “Isla de los Bienaventurados”, “Poemas para clavecín”, Premio Municipal de Literatura en 1979, y “Música de cámara”. Esta etapa constituyó la consolidación de una poética integradora de vivencias, y de una profunda reflexión acerca de una humanidad que se manifiesta, que se mantiene viva y permanece a través de la música, de la pintura y, en especial, de las palabras escritas por otros, los que estuvieron y los que están.
En 1981 se incorporó a la Academia Chilena de la Lengua y, en esta década, publicó sus crónicas más célebres como “1900”, “Memorial del viejo Santiago” o “¡Adiós, Hollywood!”, e inauguró una amplia colección de diarios de viaje con “Israel: notas de viaje” y “Una invisible Comparsa”, patrocinado por la Embajada de Francia.
En 1994 asumió como subdirector de la Biblioteca Nacional de Chile y como director del Centro Barros Arana y de la revista Mapocho. En esta época, Alfonso Calderón inició su etapa más prolífica con la publicación de sus diarios personales, entre los que destacan “El vuelo de la mariposa saturnina” y “La valija de Rimbaud”. En una tercera fase de su obra poética, entre 1997 y 2001 publicó “Una bujía a plenos sol”, Premio Municipal de Santiago, en 1999, “Testigo de nada”, “Toca madera”, “Árbol de gestos”, “Poemas griegos”, “Santa María de Los Ángeles”, “Cuaderno de La Serena”, “Cuaderno de Punta Arenas”, “Cuaderno de Chiloé”, “Regreso a Santa María de Los Ángeles” y “La mirada del espejo”. Su poesía hizo eco de los diarios y viceversa. Hay un trasvasije y una decantación de la escritura, del intelecto y las emociones que da forma a un continuo con múltiples entradas.
Cuando recibió el Premio Nacional de Literatura en 1998 se destacó “su lucidez, profundidad y variedad de los escritos de ensayista, crítico y poeta”. Tras este reconocimiento, y tal vez en una carrera contra la muerte, publicó la mayor parte de su obra personal, superando los veinte volúmenes y, tras concluir su último proyecto, “Venturas y desventuras de Eduardo Molina”, falleció la mañana del 8 de agosto de 2009 de un infarto al miocardio, a los 78 años de edad. Y, cerrando la vida como se cierra un libro, escribió a modo de epitafio un último llamado a la memoria.
“Sigo soñando,
débilmente agradecido
bajo la húmeda hierba,
con un vasto mundo
imposible de olvidar”.
***
Presentación de Antología Poética de Alfonso Calderón, compilada por Gustavo Barrera Calderón.
Le acompañan en esta mesa, Lila Calderón y Lila Díaz Calderón. La actividad se realizó en la 36 Feria Internacional del Libro de Viña del Mar. Viernes 12 de enero de 2018.
Ver en:
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sábado, 23 de septiembre de 2017
viernes, 22 de septiembre de 2017
Encuentro de Poetas latinos en México
Por Lila Calderón
Con gran despliegue de recursos y una convocatoria sorprendente, se realizó en octubre de 2006, en México, el Encuentro de Poetas del Mundo Latino, esta vez en homenaje al escritor José Emilio Pacheco (1939). La actividad anual, auspiciada por el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Gobierno de Michoacán, la Universidad Intercontinental y el Gobierno de la Ciudad de México, entre otras instituciones, congregó a poetas de diversas nacionalidades y generaciones.
Chile, Argentina, Uruguay, Perú, Brasil, Puerto Rico, Paraguay, Cuba, México, España, Francia, Bélgica, Italia y Canadá, entre otros países, se encontraban representados en este encuentro que se desarrolló entre los días 17 y 22 de octubre de 2006 en las ciudades de México D.F., Morelia y Pátzcuaro.
Uno de los organizadores del evento, Marco Antonio Campos, poeta, ensayista, cronista, traductor y gestor cultural, expresó el valor de una convocatoria que permite reunir a personalidades de la literatura de distintas latitudes, estrechar lazos, generar intercambios, conocer las preocupaciones de sus pares y difundir la poesía que ellos hacen en sus respectivos países, en una comunicación directa con los lectores, que asisten como público para oír y conocer a los más de setenta poetas visitantes, en las tres ciudades comprometidas con la muestra.
Entre los participantes se contó con reconocidas figuras como Juan Gelman (Argentina-México), Ledo Ivo (Brasil), Jean Marc Desgents (Quebec), Coral Bracho (México), Daisy Zamora (Nicaragua), Héctor Carreto (México), Stefaan van den Bremt (Bélgica), Fabio Scotto (Italia), Armando Romero (Colombia), Elva Macías (México), Edwin Madrid (Ecuador), Vanessa Droz (Puerto Rico), Luis Muñoz (España), Dolores Castro (México), Thelma Nava (México), Sergio Mondragón (México), Juan Manuel Roca (Colombia), Miguel Ángel Zapata (Perú), y Efraín Bartolomé (México), entre muchos más.
La variedad escritural permitía reconocer a aquellos vates, los antiguos brujos, las revelaciones, la tradición cultural grecolatina, anglosajona, los diálogos intertextuales en abismo, la hipnosis de los sonidos y sus traducciones, los gestos, los giros, los ecos. Las manifestaciones expresivas dieron cuenta del poema desplegado como monólogo o pieza dramática, microcuento, epigrama, haikú, leyenda, noticia, crónica poética y viñeta humorística. Poca experimentación y más respeto a la tradición fue quizás lo que permitió la fluidez comunicativa, que se produjo con gran fuerza. Los oráculos, las escenas históricas, proféticas, genésicas volvían a la vida en un teatro donde cada cuál montaba su espectáculo. Magia, magia de las palabras sorprendidas a la luz de los flashazos fotográficos es lo que quedaba por sobre todas las experiencias. Lo que se comentaba al salir y devolverse lentamente por las calles de piedra hasta el hotel. Luego la genialidad del primer brindis y otra vez poesía, paseo por las esferas, el rumor, el humor que va de mesa a mesa. La imagen del poeta oscuro, retraído y melancólico no se vio por ninguna parte, aunque todos decían saber, haber visto u oído un caso excepcional. Punto de partida que instalaba el pretexto para ir del cuento al personaje, o al autor, y del poeta al poema, al mito, a la fuente, y muy luego al misterioso ser escondido al otro lado del espejo. Hay apenas un reflejo donde dar el paso, y lo sigo. Es la forma de dar con el surtidor creativo y es la línea que a mí me importa para espejear el cruce entre el hombre y su poesía.
Entre los más jóvenes ya se perciben talentos, como en el caso de los poetas Moisés Ramírez (México), y Cecilia Romana (Argentina), pero la producción poética, la entrega de textos es demasiado amplia y hay demasiado por conocer.
Pude percibir ciertas estampas generosas en ingenio y poesía, para muestras he aquí unos buenos ejemplos: Juan Manuel Roca, Susy Delgado y Ledo Ivo.
Juan Manuel Roca (Colombia, 1946) tiene una chispa y un humor de una rapidez delirante. Creativo y jugador baraja las palabras, revuelve el sentido, encuentra salidas inesperadas, con un poder de poeta elegido como lo hace en estos versos del poema “Testamento del pintor chino”, del libro “Las hipótesis de nadie”, en el que juega con las sensaciones de un cuadro sinestésico evocado en un poema también sinestésico. Luego prosigue este juego hasta llevarlo a una conclusión metafísica:
Me conminó a borrar del cuadro una cascada,
-El chapoteo incesante espantaba su sueño-
Como buen cortesano obedecí y esfumé su
... . . .. . . .. . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . . .. .. torrente.
Sin embargo, oculté tras el dibujo de un cerezo
Una rana que croa
Y que el anciano Emperador confunde
Con su agitado corazón.
En un biombo de lino me pinté a mí mismo
Al momento de dibujar un caballo.
Una noche después espanté con el pincel al caballo,
Pues no soportaba sus relinchos.
Pronto borraré mi crepuscular figura del óleo
-Emperador de mi cuerpo-
Y sabrán que es de la misma materia
La ausencia de un hombre o de un caballo.
Susy Delgado (Paraguay, 1949) expresa que la lengua guaraní es la herencia de un pueblo que habitó en los tiempos precoloniales una extensa región de América del Sur. El guaraní ya asentado abarcaba desde el Caribe hasta el Río de la Plata, y desde el Atlántico hasta las regiones andinas. El pueblo que hablaba esta lengua no construyó ciudades o monumentos memorables, pero desplegó creatividad y talento en esta lengua que sorprende por su valor cultural. El “Ñe’ë”-palabra o lengua en guaraní-, significa “entregar el alma”, sentido que se esgrime como el valor sagrado de su cultura.
Resonancias de esa cultura ancestral se encuentran en poemas como éste:
IX
Ha tanimbu Y al revolver
aipybuhápe, las cenizas,
opáyvaicha sapy’ánte de pronto, pareciera despertar
piriri kyhyjemi. un tímido chisporroteo.
Oiméneiko pe tata Habrá tal vez
tanimbuguápe okéva, algún calor dormido
ikatúnepa añatöi, en el fondo de la ceniza.
ambohetia’e. Podré quizás removerlo,
Toikove jey, reavivarlo,
tahosä jey, que viva otra vez
ché pópe saludable,
tata. en mis manos,
el fuego.
XI
Tata’y Un tizón
aheka busco
pe ñe’ë para encender
amyendymi haguä. la palabra.
(Del libro: Tataypýpe -Junto al fuego)
Ledo Ivo, (Brasil, 1924) no puede pasar inadvertido. Demasiado vital, perceptivo, independiente, humilde. Característica, esta última, que también poseen mis otros elegidos. Cierta sabiduría, un “algo” transmutado corre por esas venas y les da un carisma especial, entonces basta compartir con ellos un desayuno, el viaje en bus, una cena, para descubrir al personaje extraordinario. Al gran poeta. En su poesía a veces solo una pregunta resulta tan inquietante como iluminadora:
Los murciélagos
Los murciélagos se esconden tras las cornisas
del almacén. ¿Pero dónde se esconden los hombres,
que vuelan la vida entera en la oscuridad,
chocando contra las paredes blancas del amor?
La casa de nuestro padre estaba llena de murciélagos
colgados, como luminarias, de las viejas vigas
que apuntalaban el tejado amenazado por las lluvias.
"Estos hijos nos chupan la sangre", suspiraba mi padre.
¿Qué hombre tirará la primera piedra a ese mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de los otros animales
(¡hermano mío! ¡hermano mío!) y, comunitario, exige
el sudor de su semejante aun en la oscuridad?
En el halo de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en el algodón de su almohada,
en la luz del farol
el hombre guarda las doradas monedas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo,
sólo guarda el día ofendido.
Al morir, nuestro padre nos dejó (a mis ocho hermanos y a mí)
su casa donde de noche llovía por las tejas rotas.
Pagamos la hipoteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes se debaten: ciegos como nosotros.
Os morcegos
Os morcegos se escondem entre as cornijas
da alfândega. Mas onde se escondem os homens,
que contudo voam a vida inteiro no escuro,
chocando-se contra as paredes brancas do amor?
A casa de nosso pai era cheia de morcegos
pendentes, como luminárias, dos velhos caibros
que sustentavam o telhado ameaçado pelas chuvas.
"Estes filhos chupam o nosso sangue", suspirava meu pai.
Que homem jogará a primeira pedra nesse mamífero
que, como ele, se nutre do sangue dos outros bichos
(meu irmão! meu irmão!) e, comunitário, exige
o suor do semelhante mesmo na escuridão?
No halo de um seio jovem como a noite
esconde-se o homem; na paina de seu travesseiro, na luz
do farol
o homem guarda as moedas douradas de seu amor.
Mas o morcego, dormindo como um pêndulo, só guarda
o dia ofendido.
Ao morrer, nosso pai nos deixou (a mim e a meus oito irmãos)
a sua casa onde à noite chovia pelas telhas quebradas.
Levantamos a hipoteca e conservamos os morcegos.
E entre os nossas paredes eles se debatem: cegos como nós.
No podemos cerrar este artículo sin un texto de José Emilio Pacheco, (México, 1939) poeta, cronista, narrador, ensayista, traductor, y escritor homenajeado en este Encuentro. Visitado en el hotel por periodistas, escritores y admiradores, iba de un lado a otro respondiendo preguntas, recibiendo saludos y firmando libros. Fue un honor conocerlo, una grata sorpresa, ya que me había correspondido hacer un trabajo sobre él y su novela “Las batallas en el desierto” (1981), cuando cursaba el Magíster en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Chile.
Éxodo
En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado todo;
el que abre la mano
y recibe la noche.
Inolvidable experiencia la vivida en este Encuentro de Poetas latinos, un viaje intenso por el mundo de la poesía y la amistad manifestándose en toda su “latinidad”.
* * *
Este artículo fue publicado parcialmente en la Revista Cuadernos, Número 59, año 2006, de la Fundación Pablo Neruda.
Fuente:
http://letras.mysite.com/lcal140917.html
miércoles, 6 de septiembre de 2017
MIRADA DE SERPIENTE
Entrevista con Sierpe
MIRADA DE SERPIENTE
Lila Calderón nos deleita nuevamente con “La Constelación de la Serpiente” de Ediciones del Gato (2017) y aprovechamos la presencia en Santiago de Sierpe, la más popular de las serpientes en la actualidad, para indagar en sus impresiones sobre la ciudad, sus motivaciones para donar su hermosa piel y mayores detalles sobre sus aventuras en este mundo.
Por Úrsula Villavicencio Chaparro
Con su hermosa piel tornasolada en tonos verdiazules, provista de bufanda de buena factura, una encantadora sonrisa, su pequeña y elegante cartera y su coqueto cascabel en la cola, encontramos a Sierpe acomodada a la orilla de una fuente. Algo reticente y después de dirimir un buen rato, acepta ser entrevistada por este medio, siempre y cuando no la abordemos desde los prejuicios tradicionalmente asociados a su especie. Pide que las preguntas sean claras “Ni eufemismos ni metáforas o alegorías”, nos advierte. Y para cualquier duda sobre sus respuestas pide que contactemos a Lila, su médium oficial, a la que reconoceremos por su cabello azul.
El país fue sorprendido por el atrevimiento que tuvo esta singular serpiente. Todo partió cuando se acercó a un reconocido y prejuicioso periódico nacional para publicar un insólito anuncio:
“Bella y joven serpiente de cascabel desea donar piel verde tornasolada impermeable, elástica, insuperable poder deslizante, inmune a las alergias del diario vivir. No necesita depilación ni cremas hidratantes. Es resistente al agua, posee antivirus y es digital. Interesados contactar al e-mail…”.
Su oferta no pasó inadvertida, pero no por ello fue bien aceptada y menos, comprendida. Confiesa que no le quedó claro qué significaban las palabras “digital” y “antivirus”, pero le habían recomendado que las incluyera en su aviso puesto que nada que no sea digital tiene éxito en la actualidad, y menos si no posee antivirus.
Después de leer las nutridas aventuras que debió vivir, quisimos tomar contacto con ella para entender mejor su idea de reivindicarse ante la humanidad mediante la donación de su piel, tras ese oscuro episodio de la manzana acaramelada que se narra en el Génesis.
- Sierpe, ¿por qué pensaste que la humanidad comprendería la generosidad de tu gesto?
- Mi largo conocimiento del género humano me hacía pensssar que podía cambiar mi imagen ante ellos, compartiendo lo mejor de mí, pero el gesto no fue comprendido ni agradecido. Mássss bien se rieron de mí.
Si no fuera porque encontré a Cecilia y a su madre, nunca habría logrado donar mi piel de verdad a alguien que la necesitara. Me hablaron de venderla… Casi muero del susto cuando me di cuenta de que los humanos trafican con la piel de misss hermanas y las convierten en carterasss y zapatosss horrorosossss. Me equivoqué: no conocía tanto a los humanosss como yo creía…
- Pero existen humanos diferentes, como Cecilia y su madre, por ejemplo…
- Cierto esss, pero son pocosss. La mayoría de los humanos se encuentran tan abstraídos en su pequeño y extraño mundo que ni siquiera son capaces de escucharse entre ellos mismos, menos escuchan a serpientes como yo. Cierto esss también que mi especie los conoce desde toda la historia, pero no dejan de sorprenderme jamásss…
Ahora les dio por andar pegados de los cristalesss, y ya no solo de las tiendas y la televisión, también de lo que llaman teléfonossss y tabletssss; más aislados andan aún. Tenía un amigo escritor, se llamaba Ray Bradbury, él predijo que esto que está pasando sssucedería…
Como ya dije antes: debe haber vida inteligente en otros planetas, porque en la Tierra no hay muchas vidas inteligentesss.
- ¿Por qué lo dices?
- Ustedes, los humanos, durante toda la historia han ignorado la sabiduría de nosotras las serpientes. Más encima, nos culparon por “el pecado original” a causa de la manzana acaramelada del conocimiento que se comió la golosa de Eva. Ella y el pusilánime de Adán que la culpó a ella… El resto de la historia, siempre lo mismo.
Tuve que pasar al otro plano para recién comprender que todo aquello había sido solo una metáfora y que jamás tuve la culpa de nada y que Dios nunca fue un ególatra celoso del conocimiento, como se lo pinta en el Génesis.
- Pero ¿de dónde vino la idea de donar tu piel? ¿Por qué pensaste que la necesitábamos?
- Mi piel es lo más valiossso y hermoso que tengo: sin una piel tan especial como la nuestra no podríamos hacer nuestra vida de serpientessss… Nuestra piel nos protege, nos permite caminar, podemos guardar la humedad de los días de lluvia para los días secos; nosotras podemos recambiarla, algo que ustedes ni ssssueñan… “Ecdisis”, le dicen. Cambiamos de piel porque no crece al mismo ritmo que el resto de nuestros cuerpos, pero es hermoso cambiarla: un día amaneces brillante nuevamente y estás lista para salir a cazar con tus escamas bien ajustadas. Nuestra piel nos permite percibir cuándo lloverá, cuándo cambiará el tiempo, cuándo vendrá un temblor, y mil cosas más que ustedes ni soñarían en hacer con su piel: puedo sentirlo todo en mi piel.
Ya ves lo bien que le sentó a Marcelo, el niño que recibió mi piel… hasta que pasó a ser parte de él. Por ello no concibo mayor acto de generosidad que compartirla con ustedesss.
- ¿Y qué te pareció la ciudad, andar en bus y hacer las cosas que hacemos los humanos a diario?
- Hummm… Ehmmm… En realidad no sé cómo pueden vivir de esta manera. La vida de una serpiente no es sencilla, pero la de ustedes… Aunque debo admitir que me agradan las plazas con las fuentes de agua… pero andar en Transssantiago… es difícil hasta para una serpiente como yo, que bien puede enrollarse en pasamanos y manillas. Pobres hombres y mujeres que no disfrutan de un cuerpo maravillosamente flexible como el mío… Ni cola tienen para sujetarse, los pobresss… Sobre todo las mujeresss, siempre llenas de paquetes, bolsos y niñosss.
- ¿Y cómo te recibió el común de la gente en la ciudad? Nadie está preparado para ver a una serpiente transitando por las calles, menos en estas latitudes no tropicales…
- Sisea, suspira y nos responde:
La gente no ve lo que no entiende y no entiende nada diferente de lo poco que sabe y comprende… Así que pocos me notaron…
- Sierpe, sobre tu amigo el sapo Kike, ¿por qué piensas que su madre humana aceptó adoptarlo aunque no era un bebé humano?
- Porque era una de esas pocas humanas que conocen el secreto… Me recuerda a la madre de un tigre que debió hacerse humano para que le permitiesen vivir en esta ssselva. Era un chico al que llamó Juan Darién. Su hissstoria me la contó un escritor llamado Horacio Quiroga, buen conocedor de los animales y del alma humana. Él me contó la historia de un tigrecito que fue adoptado por una humana. Una pobre mujer que había perdido a su hijo y encontró al tigre Juanito, justo cuando este había perdido a su madre tigresa. Inclussso camuflado como humano no le fue nada bien al tigre Juan Darién…
- ¿Y cuál es ese secreto?
- Es muy sencillo: “En el universsso una vida equivale a otra”. Ese secreto le confió una de mis antepasadas a la madre de Juan Darién.
- Tal parece que tú y tus hermanas de especie han tenido buenas relaciones con los escritores, ¿por qué?
- Me agradan solo los que son capaces de observar al mundo con mirada de serrpientesss… Hemos conocido a variossss, pero no todosss…
- ¿Y cómo es la “mirada de serpiente”?
- …Sssss, tendrías que mirar el mundo a través de mis ojos… Lo puedes descubrir si lees mis aventurasss en La Constelación de la Serpiente.
- ¿Cuál es el misterio del mapa de Constelación de la Serpiente que dejaste de regalo antes de tu muerte?
- Eso tiene que averiguarlo cada lector.
Cuidado con las erratas en tu entrevista —nos advierte por último, Sierpe, sacándonos su lengua bífida.
- Las erratas son muy humanas, Sierpe— le respondemos.
- Sorprendida, agitando su casacabel, pregunta:
Entonces, ¿las e-rratas son roedores del ciberespacio? Me alimenté con varias de esas en estos días, igual que con unos ratones muy duros y desabridos que llaman mouse.
- No sabría decirte, Sierpe, pero es posible que se trate de una nueva especie de estos tiempos.
Dejamos a Sierpe con sus cavilaciones y su delicada sonrisa de serpiente y nos despedimos de su médium de hermosa cabellera azul.
Fuente:
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